Japón aplica la tecnología para inmunizarse contra los accidentes laborales

Evitar los accidentes es una obsesión en el Japón adicto al trabajo, donde los cascos y las señales luminosas son tan habituales como escasas las muertes laborales, lo que convierte al país en uno de los más seguros del mundo en el ámbito profesional.

Japón, donde cerca del 30 por ciento de los trabajadores pasan más de 50 horas semanales en su empresa, donde se reconoce la muerte por agotamiento laboral (llamada Karoshi) y las huelgas pueden suponer un aumento de la productividad, sólo dos de cada 1.000 empleados sufre percances en el trabajo.

La construcción, el sector más mortífero de Japón con más de un tercio de los fallecidos anualmente en accidentes laborales, centra la atención de los investigadores nipones.

Actualmente, en JNIOSH se evalúan nuevos dispositivos para evitar las caídas al vacío, como un arnés de cuerpo completo y un cinturón con un sistema de dos cuerdas y un airbag, que pronto podrían incorporarse al vestuario de albañiles y peones de obra.

En 2006 se produjeron en Japón 121.378 accidentes laborales que supusieron 1.472 fallecimientos, cifras elevadas en términos absolutos, pero menores si se tiene en cuenta la población activa del país, más de 43.500.000 de personas, según el Ministerio de Trabajo nipón.

Ese mismo año, en España, con 15,5 millones de trabajadores, se registraron 934.743 siniestros en horario laboral en los que 966 empleados perdieron la vida, lo que situó su tasa de siniestralidad en el 6 por ciento, según datos del Ministerio de Trabajo español.

Obviamente, las cifras niponas son también muy inferiores a las de países como Brasil, Argentina, Chile o México, donde muchos profesionales no forman parte de las estadísticas al no estar inscritos en los registros estatales, y los estándares de seguridad laborales tienden a ser inferiores a los europeos o al nipón.

Pero también son mucho menores que las de EE.UU, primera economía del mundo, donde el año pasado tres de cada cien empleados sufrió un accidente de trabajo.

Los japoneses se han propuesto terminar con esta lacra y basta con darse un paseo por Tokio para comprobar el sinfín de medidas de seguridad que acompañan a cualquier obra.

Operarios vestidos de uniforme con corbata, y equipados con cascos, chalecos reflectantes, guantes, silbato y botas, armados con una linterna que imita a las espadas láser de la famosa saga cinematográfica ‘La Guerra de las Galaxias’, constituyen un ejército luminoso cuya misión es impedir que nadie sufra daños.

Estas fuerzas especiales contra el riesgo laboral cuentan además con un despliegue de medios técnicos para mejorar su eficacia.

Hileras de conos unidos entre sí que brillan en la oscuridad, vallas que franquean el perímetro de obras sobre las que se instalan jardineras, numerosos carteles informativos y flechas, muchas flechas, forman parte del decorado.

Incluso existe una versión mecánica con la silueta de un ser humano que alerta a los conductores de la existencia de trabajos en la calzada.

Estos son meros ejemplos de la conciencia de las empresas y el Gobierno nipón por evitar los percances laborales hasta reducirlos al mínimo.

‘Estamos concentrando nuestros esfuerzos en establecer un ambiente laboral libre de accidentes y esperamos lograrlo en el futuro próximo’, dijo a Efe Hajime Tomita, investigador del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional de Japón (JNIOSH, en inglés).

En este país asiático existen, al menos, cuatro instituciones además de JNIOSH que se dedican a estudiar y proponer soluciones para evitar desgracias en las horas de trabajo.

Una de ellas es el Centro de Información Avanzada sobre Seguridad y Salud (JAISH, en inglés), que dispone de un museo y un cine en tres dimensiones que exhiben fotos y vídeos sobre accidentes laborales para ayudar a mentalizar a los empleados de los peligros que corren.

‘Para prevenir comportamientos inseguros, es esencial que los propios trabajadores reconozcan de forma voluntaria y autónoma las amenazas y decidan tomar medidas’, aseguró Kazumi Tabata, director del departamento Zero-Accident de la Asociación de Seguridad y Salud Industrial de Japón (JISHA, en inglés).

Fuente: http://actualidad.terra.es

ROBERTO ICAZATI – CONSULTOR DE SEGUROS. Desde hace 17 años se dedica a la actividad. Su experiencia le posibilitó asesorar a varias compañías mineras y empresas proveedoras de servicios para la actividad.

-En cuanto a los seguros que cubren al personal de las mineras, ¿el valor difiere del que pagan las empresas ligadas a otras actividades, por el nivel de riesgo en las tareas que desempeñan?

-Según el personal, los seguros pueden ser de vida y de accidente de trabajo. El primero tiene un costo fijo por persona, mientras que el segundo sí tiene un valor directamente relacionado con la actividad, según el riesgo que ésta implique. Una actividad considerada de mayor riesgo implica un mayor costo. Por otro lado, la principal consecuencia de la minería con respecto al accidente de trabajo es que algunas aseguradoras no brindan la cobertura a las personas que trabajan en los proyectos. Esa sería una diferencia entre la minería y otras actividades.

-¿Por qué?

-Porque sostienen que hay estudios que dicen que la dureza del clima y del ambiente inciden en la salud del trabajador.

-¿Cuánto más caro es el seguro de accidente de trabajo que cubre a un minero con respecto al que se contrata para un empleado que trabaja en otra actividad?

-En la minería, en términos generales, el seguro por accidentes es un 40% más caro. De todas maneras, muchas ART lo toman al seguro, salvo casos particulares que no están dispuestos a asumir ese riesgo.

-¿Cree que las condiciones de trabajo del minero son más duras que las del empleado que permanece en la ciudad?

-En términos generales, antes era más duro trabajar en la montaña. Ahora hay tantas comodidades que, personalmente, creo que debe ser lo mismo que trabajar acá.

-¿Cuáles son los siniestros más frecuentes que ocurren en la actividad?

-Por experiencia, históricamente siempre han sido los relacionados con el automotor. Antes los caminos eran muy difíciles de transitar porque eran muy angostos, por lo que los carretones o camiones no podían pasar fácilmente. Hubo muchos accidentes en camionetas… En esos casos se podía responsabilizar al conductor o a las condiciones del camino. En cambio ahora, tiene que ver con cuestiones conductivas. Hay caminos buenos y amplios, los vehículos pueden andar más rápido, pero por ahí el exceso de confianza es lo que genera algunas alteraciones.

-¿Hay menos siniestros que antes?

-Sí, muchos menos.

-Un beneficio para el mercado asegurador.

-Desde ya. Las mineras imponen tantas exigencias en cuanto a la seguridad que todo el mundo debe tener un poco más de cuidado. El accidente no sólo afecta al damnificado, sino que también al proyecto, a la minera, al contratista, a la aseguradora.

-En este sentido, ¿la minería es más exigente que otras industrias?

-Mucho más. Creo que tiene que ver con los requerimientos de las propias mineras propietarias de los proyectos. Ellas exigen un nivel de seguridad importante y eso es trasladado en cadena hacia los subcontratistas. Todos deben cumplir con ciertos cánones de seguridad que en otras actividades no se ven.

-¿Esto está relacionado con que las compañías son firmas extranjeras?

-Tiene que ver con que son de una cultura distinta. Nuestra sociedad, históricamente, no tiene una cultura aseguradora. Es imposible imaginar que en Estados Unidos alguien no tenga su seguro de vida, de retiro, que no tenga protegidos sus bienes.

También es cierto que allá hay mucha más estabilidad con respecto a las aseguradoras.

-Desde hace más de 15 años usted tiene experiencia con los seguros mineros. ¿La contratación de éstos ha diferido en algún aspecto desde aquel momento, con respecto al despegue de la actividad que se produjo recientemente en la provincia?

-Sí, muchísimo. Básicamente, el volumen. Hace 15 años había pocas mineras que exploraban. Ahora tenemos un movimiento sorprendente por el crecimiento de la minería. El desarrollo de la actividad aseguradora con respecto a la minería ha crecido muchísimo.

-Más allá de que el mercado asegurador creció con la actividad, ¿los empresarios sanjuaninos de la industria contratan seguros por exigencia o porque han tomado conciencia?

-Creo que sí han tomado conciencia. Para llevarlo a un ejemplo concreto, cuando crece la actividad, consecuentemente hay más gente que trabaja y por lo tanto hay más posibilidades de que ocurran siniestros. De hecho, han sucedido accidentes con grandes máquinas cargadoras o grúas. Hace unos años eso era más curioso que ahora. El hecho de que actualmente ocurran estos incidentes es porque hay muchas más maquinarias afectadas por la actividad. Por eso, al haber ocurrido siniestros, se ha tomado conciencia de que las cosas pasan.

-En medio de polémicas generadas por ambientalistas y políticos, ¿la actividad minera tiene que contratar seguros por daño ambiental?

-No pueden contratar seguros contra daños del medio ambiente porque nadie los vende. La Ley General del Ambiente exige en su artículo 22 la contratación de un seguro para todas las actividades que puedan significar un daño ecológico o riesgo al medio ambiente. Pero eso no es posible porque no hay oferta en el mercado.

-¿O sea que esto se permite legalmente, está avalado por la ley ante esta imposibilidad que existe en el mercado?

-Bueno, es una cuestión de orden jurídico. No me pueden obligar a acatar algo que es de cumplimiento imposible. Por lo tanto, existe algún error conceptual o falta reglamentación, como yo entiendo que es en este caso. La Ley General del Ambiente establece que se debe contratar un seguro, pero no dice cómo, cuál, con qué límites. Ninguna compañía va a exponerse a esos riesgos si no están las reglas claras.

-¿Las mineras contratan los mismos seguros que antes?

-Antes no era muy común contratar los seguros de responsabilidad civil, ya que eran específicos para algunas actividades. Se vendía, tal vez, como un componente más de lo integral. Ahora, toda actividad que se relaciona con la minería, necesariamente tiene agregado un seguro de este tipo.

LAURA VIDELA

Fuente: www.diariodecuyo.com.ar

Alertan sobre productos eléctricos sin certificación de calidad

Buenos Aires- La Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel) advirtió hoy sobre la existencia en el mercado de productos que no cumplen con la certificación correspondiente, y reclamó a los organismos de contralor que tomen medidas al respecto.

A través de un comunicado, Cadieel manifestó su â??profunda preocupación por la fabricación, importación y comercialización de productos eléctricos que no cumplen con la resolución 92/98 de seguridad eléctricaâ??.

â??Esta situación es un riesgo para los consumidores porque los dispositivos que adquieren pueden fallar poniendo en riesgo la vida y los bienes de las personas, por lo que reclama que los organismos de contralor se hagan eco de las reiteradas denunciasâ??, indicó la entidad.

La resolución 92/98 obliga a fabricantes e importadores a certificar sus productos, indicando que cumplen totalmente con la norma específica en sus detalles constructivos y con los ensayos requeridos. Es la norma que garantiza su funcionamiento y que su uso es seguro.

â??Nos preocupa que se permita la comercialización de estos productos que no resisten ningún ensayo o que no cuentan con las certificaciones pertinentesâ??, sostuvo el presidente de Cadieel, Ramiro Prodan.

Advirtió que â??esto es un peligro y una estafa para los consumidoresâ??, y consideró que â??los organismos de contralor deben pasar de las palabras a los hechos y tomar cartas en el asuntoâ??.

En inspecciones realizadas por la Cámara, se determinó que se comercializan tanto en comercios minoristas como en grandes superficies, productos con irregularidades.

En todos los casos las denuncias fueron acompañadas de los productos defectuosos, sus facturas de compra y los ensayos de calidad que demostraban el riesgo de estos elementos.

Además, la entidad subrayó que â??en ocasiones se presentan a inspección productos que están en regla para poder conseguir la certificación, pero que luego son importados productos con prestaciones inferiores e inseguros para el usuarioâ??.

De acuerdo a las denuncias, existe un uso inapropiado del sello de producto seguro, â??una práctica que de prosperar hará que esta herramienta de orientación al consumidor pierda su credibilidad y su eficaciaâ??.

También alertó sobre la comercialización de productos ilegales como los adaptadores y tomacorrientes de dos pernos redondos que están expresamente prohibidos.

Según datos de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal, 40 por ciento de los incendios producidos en 2006 en la ciudad de Buenos Aires tuvieron su origen en desperfectos eléctricos. (DyN)

Fuente: www.lacapital.com.ar

Ir borracho a trabajar no es una causa para el despido

Así lo estableció un polémico fallo que favoreció a un empleado de un polígono de tiro de Rosario. La justicia laboral condenó a la empresa a pagar una abultada indemnización.

Así lo decidió la Justicia laboral de Rosario y el polígono de tiro donde trabajaba el empleado deberá pagar una abultada suma de dinero para resarcirlo por haberlo despedido sin causa justa y sin las pruebas suficientes que comprobaran el estado de ebriedad con el que supuestamente iba a trabajar.

O.R.P, el empleado despedido, se desempeñaba como encargado del polígono de la Sociedad Tiro Suizo de Rosario y sus tareas eran la venta de municiones, el alquiler de armas y hasta la verificación de la tarjeta de identificación de los tiradores, según publica hoy un matutino porteño.

En agosto de 2003 lo despidieron. Hacía tres años que prestaba servicios, pero lo echaron advirtiéndole que cometía â??reiteradas faltas gravesâ??, entre ellas, que se presentaba con â??aliento alcohólicoâ?? y que a veces se dormía. Pero esas causas no alcanzaron para que la jueza le diera la razón al polígono.

Según la magistrada, para despedirlo tendrían que haber comprobado el estado de embriaguez ya que ella entiende que â??es una valoración subjetiva por parte de quien la percibeâ??. Destacó también que la anomalía del trabajador debe ser notoria y perjudicial, algo que no podía comprobarse.

No es la primera vez

En febrero de 2006 hubo otro caso similar, de un mozo que trabajaba en un restaurante de Puerto Madero especializado en pastas y pescados. El hombre tenía la mala costumbre, que devino en enfermedad, de tomarse alguna copa de más en su horario de trabajo.

Hasta que la empresa decidió despedirlo, en 2003, al considerar que estaba en estado de ebriedad durante el horario de trabajo y que ello, además, provocaba inasistencias. Pero la Justicia también consideró que no se trataba de una causa justa para realizar el despido.

Es que la ley advierte que en el caso de comprobarse la embriaguez de un empleado no es justificativo de despido, ya que se entiende a la misma como una enfermedad a tratar y no como un incumplimiento laboral.

Fuente: www.infobae.com

Sólo cuatro empresas contratan discapacitados en Rosario

Tener una discapacidad vuelve, obviamente, más dura la vida. Y uno de los problemas básicos con que se topan las personas en esa situación es conseguir trabajo. Hay excepciones: a partir de incentivos del Estado y de la lucha de organizaciones no gubernamentales, unas pocas empresas ya contratan a gente con alguna discapacidad. En Rosario, por ejemplo, lo hacen Falabella, Mc Donaldâ??s, Accenture y en unos días más Briket, aunque entre todas no suman más de 14 empleados.


Susana trabaja en Mc Donald’s

– Además, en la zona existen cuatro talleres protegidos que, con una modalidad distinta y gracias a ayuda estatal, logran incorporar a la producción a 118 personas. Números muy bajos, para una población de números muy altos.
– Según datos de la Encuesta de Discapacidad que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) realizó en el 2004 â?? primera de su tipo en el país y única en América latina â?? existen en Argentina 2.176.123 personas que tienen algún tipo de discapacidad, lo que representa el 7,1 por ciento del total.
– Si se proyecta ese porcentaje sobre la población de Rosario, se desprende que más de 70 mil personas se encuentran en esa situación, el 48,5 por ciento de las cuales (más de 30 mil) tiene entre 15 y 65 años, la etapa laboralmente activa.

Protección y competencia

Para entender el panorama, es necesario distinguir entre lo que es el trabajo protegido y el mercado laboral competitivo.

– El trabajo protegido busca insertar en la producción a adultos y jóvenes que, por su tipo de discapacidad (o por las experiencias de tratamiento que han recibido), no logran ingresar al mercado formal.
– Participan de talleres protegidos que pueden producir bienes dentro de una institución (como en el taller Protegido Rosario, que depende de Dinad, y el Nazareth, que fabrica las pastas Benfatti) o en empresas que tercerizan una línea de producción (como otro taller de Villa Gobernador Gálvez, que arma juegos de aros de pistón para Mahle SA, ex Dana). Hay otro en San Lorenzo, que incursiona con Cargill.
– Siempre se trata de experiencias en ámbitos protegidos, que hacen eje en la integración social no competitiva. A cada uno este año la provincia le otorgó 70 mil pesos.
– Rosario cuenta, además, con el programa de pasantías de la Fundación de la Cuenca, que a través del grupo empresario Unidos AFJP ofrece un â??ensambleâ?? entre el último tramo de la escolaridad especial y el ámbito laboral. El objetivo, explicó la terapista ocupacional Natacha Duks, â??tiende a una posterior incorporación al mercado laboralâ??. La fundación trabaja con entre 12 y 15 pasantes.

Beneficios impositivos

El desafío es que las personas con alguna discapacidad consigan un empleo efectivo. Es decir, que puedan cumplir tareas, cobrar un sueldo, respetar un horario y demostrar, más allá de una discapacidad, de qué sí son capaces.

– Para llegar a ese objetivo, es imprescindible que el privado responda. El Ministerio de Trabajo de la Nación tiene programas de inserción laboral para personas con discapacidad que otorgan beneficios impositivos. En uno de ellos, durante los primeros 9 meses los contratados reciben 150 pesos como parte del salario a cargo del gobierno y no del empleador.
– En la oficina de empleo que funciona en la Dirección Municipal para Personas con Discapacidad, tienen una base de datos con 470 postulantes. La repartición intenta que las empresas adhieran al programa. Pero ni municipio ni provincia cumplen con la ley que los obliga a tener un 4 por ciento de los planteles de empleados cubiertos por gente con discapacidades (ver página 4).
– Por el contrario, hay firmas (la mayoría multinacionales) que hace años vienen ofreciendo â??empleo con apoyoâ?? a personas discapacitadas bajo estándares de â??responsabilidad corporativaâ?? y â??empresas comprometidasâ??. En Rosario son Mc Donaldâ??s, Falabella y Accenture. Repsol YPF lo hizo por dos años y ahora se sumará Briket.
– También hay otros negocios que, frecuentemente sensibilizados con la problemática por relaciones de parentesco o amistad, ofrecen trabajo a discapacitados.

Silvina Dezorzi – Silvia Carafa / La Capital

Fuente: www.lacapital.com.ar

Petrolera clausurada por falta de plan de emergencia

La Secretaría de Medio Ambiente cerró la empresa número 45 en casi dos meses en la cuenca Matanza-Riachuelo, dentro de las acciones que lleva la Secretaría para intentar descontaminar este río.

Ahora le tocó el turno a la empresa Petrorío SA que se dedicaba al almacenamiento de petróleo.

Según las investigaciones de la Secretaría, los tanques de la empresa para guardar el combustible no reunían las condiciones de seguridad, la empresa no dispone de planes decontingencia en caso de derrames ni se ha sometido a ninguna auditoría externa.

La mayoría de las empresas clausuradas por la Secretaría de Medio Ambiente han podido reabrir tras adoptar las medidas y requisitos técnicos que les faltaban en el momento de la inspección.

Fuente: www.ecoperiodico.com

El rol de los trabajadores en la prevención de accidentes

Durante la IV Semana de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, se presentaron casos de interacción entre trabajadores y empresarios en la prevención del riesgo.

A pesar de que la ley de Riesgos del Trabajo se encuentra anclada en el Congreso, la participación de los empleados en la reducción de la accidentabilidad laboral está dejando de ser un tabú en algunos sectores.

Empujados por el sostenido repunte de los niveles de empleo y la búsqueda de mejores condiciones, principalmente entre los trabajadores formales, empieza a percibirse lentamente una mayor interacción de trabajadores y empresarios en la prevención.

La Federación Gráfica Bonaerense recreó la comisión general de Higiene y Seguridad, que se ocupa desde el diagnóstico, control y modificación de las condiciones de trabajo, hasta la inspección de los talleres, la participación en las negociaciones por empresas y la capacitación de los trabajadores.

Las visitas a los lugares de trabajo suelen realizarse con equipos de delegados del propio taller, un profesional de inspección de seguridad e higiene del sindicato y asesores de las empresas o el personal jerárquico.

«En 18 meses hicimos 16 visitas a talleres, en las que encontramos que 14 presentaban riesgos químicos; 9, riesgos para la salud de los trabajadores; 5, condiciones edilicias inaceptables; 9, riesgos de sobreesfuerzos; y en 8 no se utilizaba protección auditiva»; señaló Angel Oscar Encina, asesor de Higiene y Seguridad de la Federación Gráfica Bonaerense (FGB) durante su exposición en la IV Semana de la Salud y Seguridad en el Trabajo.

«En numerosas ocasiones logramos efectuar adecuaciones para evitar el riesgo eléctrico, obtuvimos una mejor provisión de ropas y elementos de protección personal, y se eliminaron calderas que representaban un riesgo de vida», explicó Encina.

El Sindicato de Petróleo y Gas privado de Cuyo también comenzó un plan que le permitió a 55 delegados capacitarse en prevención de riesgos laborales, para poder integrar el comité de seguridad de sus empresas.

El gremio no sólo imparte cursos para sus afiliados sino que también contrata profesionales para que eduquen a los jefes de Seguridad y a los supervisores de las empresas petroleras y de servicios petroleros en aspectos tales como la protección respiratoria y auditiva, indumentaria, planes de emergencia, riesgo eléctrico, y protección de manos.

Con el objeto de reducir los accidentes y enfermedades, los especialistas del sindicato realizan estudios para evaluar los niveles de gas sulfhídrico, impulsan campañas antitetánicas, y visitan los lavaderos en los que se higienizan los mamelucos. También hicieron un seguimiento de la calidad del agua que utilizan los trabajadores para bañarse y lavar las verduras en las que se detectaron diversos tipos de contaminantes. Y el gremio acordó con los ingenieros de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) la colocación de filtros especiales.

«La investigación más importantes que realizamos fue sobre el PCB, un refrigerante muy común en los aceites de los transformadores. Consultamos a profesionales y logramos exigir el respeto de acuerdo a la legislación vigente», comentó Ricardo Ponce, responsable del departamento de Seguridad Ocupacional del sindicato.

El Sindicato Argentino de Televisión (SAT) también cuenta con una comisión de Seguridad e Higiene. «Nuestro departamento de higiene es una pieza clave para minimizar los efectos primarios y secundarios de haber sufrido un accidente de trabajo. Le acercamos al accidentado la contención que requiere y buscamos reinsertarlo en la empresa», comentó Gustavo Adrián Lage, coordinador de la Secretaría de Seguridad e Higiene del SAT.

Mariano Beristain. ESPECIAL PARA CLARIN

Fuente: www.clarin.com

Día del Trabajador en honor a mártires de Chicago

Instaurado por la Segunda Internacional Socialista, el 1º de mayo se conmemora el aniversario de la represión de una movilización y huelga obrera, en defensa de la jornada laboral de 8 horas. Aunque ocurrió en Estados Unidos, paradójicamente allí se lo denomina Día de la Ley.


Mártires de Chicago

Hoy no será, como a veces se confunde, el Día del Trabajo, sino el Día Internacional del Trabajador, puesto que la fecha no celebra la gracia de tener empleo, sino a los obreros estadounidenses que defendieron la jornada de 8 horas y a los mártires que fueron ahorcados por exigirla.

La American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), en manos de socialistas y anarquistas, había anunciado su resolución un año antes: lo hizo en su IV Congreso, el 17 de octubre de 1884, y fijó su ultimátum para el 1 de mayo de 1886.

Esto había despertado el interés de otras organizaciones y hasta del propio gobierno, que veían en la reducción de la jornada – por entonces de 12 y hasta 18 horas – la posibilidad de generar más empleo y reducir la desocupación.

Con este propósito, ya en 1868 el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, había promulgado la Ley Ingersoll, estableciendo para los empleados del estado de Columbia y para todos los contratistas de obra pública, la jornada de 8 horas.

Una veintena de estados imitaron casi en seguida ese gesto, pero en la práctica la ley Ingersoll apenas se cumplió.

La prensa jugó entonces un triste papel: los principales diarios de la Unión habían calificado la demanda por las 8 horas como «indignante e irrespetuosa» o como «delirio de lunáticos».

Lamentablemente, tal derecho en los Estados Unidos tuvo que esperar medio siglo para ser aprobado: lo fue recién en 1935 bajo la presidencia de Franklin Roosvelt.

En los meses previos al 1 de mayo de 1886, mientras miles de trabajadores hacían correr el alerta de paro, las fuerzas policiales iban siendo equipadas ex profeso con nuevas armas por poderosas corporaciones que se oponían a las 8 horas.

Chicago – por entonces, la segunda ciudad más importante de los Estados Unidos – fue el centro principal de los tumultos.

Llegado el 1 de mayo de 1886, Albert Parsons, líder de la organización «Caballeros del Trabajo de Chicago», dirigió una manifestación callejera de 200 mil trabajadores de esa ciudad, en demanda de la reducción del horario laboral.

En los días siguientes se le unieron 350 mil en todo el país y la huelga nacional afectó a más de mil fábricas.

El 3 de mayo, August Spies, que dirigía un periódico obrero, dirigió otra marcha de 6 mil trabajadores hasta la fábrica McCormick; cuando salieron los obreros que no habían acatado el paro, recibieron una paliza; la policía intervino, mató a un manifestante e hirió a muchos más.

El 4 tuvo lugar la masacre de Haymarket: Spies, Parsons, Georg Engel, Louis Linng y Samuel Fielden citaron a los trabajadores frente al mercado para protestar por la masacre del día anterior.

Nunca se supo por qué ni por obra de quien – aunque se supone que fue por accidente y dentro de un móvil policial – una bomba detonó y mató a un policía, lo que sirvió de pretexto para perseguir a los cabecillas, saquear sus casas y detenerlos.

El 21 de junio de 1886, 31 líderes fueron acusados de conspiración y asesinato; finalmente, la acusación sólo prosperó contra ocho: los cinco nombrados fueron condenados a la horca, dos a prisión perpetua y otro a 15 años de trabajos forzados.

El fiscal le pidió al jurado: «Castigue a estos hombres, haga un ejemplo de ellos, cuélguelos y salve nuestras instituciones». La ejecución tuvo lugar el 11 de noviembre de 1887.

En 1889, en París, durante el Primer Congreso de la Segunda Internacional Socialista, se decidió en su homenaje que el 1 de mayo se conmemoraría mundialmente la solidaridad laboral.

En 1954 el papa Pío XII apoyó esta jornada de memoria colectiva al declarar la festividad de San José Obrero.

Paradójicamente, en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Andorra no se celebra el 1 de mayo como Día del Trabajador. Por lo contrario, se lo denomina Law Day (Día de la Ley).

En los Estados Unidos, el presidente Grover Cleveland auspició otra fecha por miedo a que el 1 de mayo reforzara en su país al movimiento socialista: allí es el primer lunes de septiembre y se lo llama Labor Day (Día del Trabajo, no del trabajador).

A lo largo del siglo XX y lo que va de éste, los beneficios para los asalariados se acrecentaron en materia de derechos, mejor retribución y amparo social, pero en la década anterior tales progresos retrocedieron bajo la influencia del neoliberalismo.

Fuente: www.26noticias.com.ar

Una celulosa presentó un plan para encarar emergencias

Se trata de una guía que orienta para casos de eventuales episodios por los escapes químicos. Lo hizo ante las autoridades del colegio que tuvo que ser evacuado en varias oportunidades.

Capitán Bermúdez. La papelera Celulosa Argentina presentó ante las autoridades del colegio Nuestra Señora de los Milagros una guía para emergencias y evacuaciones. Este era uno de los reclamos que desde distintos sectores — incluso por vía judicial — se le hizo a la empresa luego de que se reiteraran en el tiempo escapes de elementos químicos que provocaron la evacuación de colegios y trastornos en varias personas de la ciudad.

El programa fue presentado a la comunidad educativa en una reunión de la que participaron miembros de la empresa, la Guardia Urbana municipal y la Junta de Defensa Civil. Además del hermetismo con que se manejo el tema, abundaron las recomendaciones de no dar datos al exterior.

La guía apunta a resolver, a partir de la coordinación de acciones, la posibles situaciones de crisis que se pudieran presentar. Cabe recordar que la escuela Nuestra Señora de los Milagros está lindera a la papelera y se debieron hacer evacuaciones en Bermúdez por un escape de mercaptanos — el cual Celulosa aún no admitió —, y por otro de cloro de Petroquímica Bermúdez. Incluso la Justicia de San Lorenzo tramita un amparo ambiental contra la papelera y la otra empresa fue clausurada por una presentación judicial que el año pasado hizo Medio Ambiente provincial.

A partir de esta guía se definieron los roles en el caso de emergencia. Se fijó que el director del colegio será el coordinador general de las acciones y se formó un comité de crisis, integrada por la vicedirección, la secretaría y la recepcionista, que darán al coordinador apoyo logístico.

La información a los medios de comunicación, padres de alumnos, familiares del personal o autoridades la dará la hermana superiora. El personal docente y no docente estará a disposición de la coordinación general.

La Junta de Defensa Civil y los bomberos determinarán si es necesaria la evacuación de la escuela, cuya coordinación la hará el director de Defensa Civil y se pondrá en marcha un plan público de emergencias con la participación de personal de tránsito, bomberos y la policía. La orden de evacuación se dará con una señal sonora de 30 segundos, y partirá sólo del coordinador.

Una vez iniciado este proceso los docentes harán la evacuación de su curso, asistidos por dos alumnos designados, llevando a los estudiantes al punto de reunión preestablecido y verificando que no falte ninguno. Los viernes, a las 9 y a las 14, se harán pruebas de alarmas, que sonarán por espacio de cinco segundos.

Posibles contingencias. Dentro de las contingencias evaluadas se caracterizaron: incendios, escape de productos químicos, accidentes personales y amenazas de bomba.

En caso de incendio, además de diferenciar uno propiamente dicho de lo que se denomina principio de incendio — situación que puede ser controlada con extintores —, se dará aviso de inmediato al coordinador de emergencias y se recurrirá a los bomberos.

Para los temidos escapes de productos químicos, el primer paso es el llamado puesta a cubierto, que consiste en que cada grupo permanezca en el interior de los salones, sellando puertas y ventanas con cintas de embalaje y apagando los aparatos de calefacción. Pasados 20 minutos se abrirán las aberturas y se aireará la sala. Esta situación será avisada con un timbre de cinco segundos, con interrupciones de dos y se repetirá cinco veces.

En cuanto a los accidentes personales, se llamará a los servicios de emergencias. En el caso de amenaza de bombas se prevé informar al coordinador de emergencias, sin dar más datos para evitar situaciones de pánico que complique la evacuación.

Marcelo Abram / La Capital

Fuente: www.lacapital.com.ar