El derribo de una vieja fábrica evitará a San Carlos el efecto nocivo del amianto

La demolición por fases permite echar abajo una nave en desuso y retirar las placas de fibrocemento sin impacto para la salud de los vecinos del barrio

El vestigio de la mayor industria de Redován en el siglo XX pasará a ser un recuerdo para poner en valor el polígono industrial. La vieja fábrica de Cerámicas El Chato ha sido desmontada por fases para evitar desprendimientos ante el mal estado de la nave y que no provoque problemas de salud a los vecinos de la pedanía de San Carlos derivados del uso del amianto en su construcción. Los reiterados robos de chatarra habían dejado las cubiertas de la estructura sustentada sobre unos frágiles pilares arqueados por el paso del tiempo, ante lo que el equipo de gobierno firmó una orden de demolición para evitar males mayores.

Las naves que se encontraban a pleno rendimiento en los años sesenta se levantaron sobre un forjado metálico y cubiertas con placas de fibrocemento y este material es el que ha provocado que el proyecto de demolición sea costoso y complejo, puesto que el propietario ha tenido que evitar que el techo se desplome y origine polvo de amianto, material nocivo para las personas que lo inhalen.

El gobierno local se planteó hace dos años demoler de la entrada al municipio la vieja fábrica de ladrillos que abasteció de material de obra durante décadas a gran parte de la Vega Baja, una producción en cadena que se abandonó hace muchos años y que era parte, junto a las canteras, de la primera estampa que el visitante veía de Redován. El alcalde, Emilio Fernández, alertó entonces de que los amigos de lo ajeno se habían llevado gran parte de la estructura y dejaron las naves en riesgo de derrumbe. Ver más

Stephan Schmidheiny, magnate mundial del amianto, condenado a 18 años de cárcel “por desastre ambiental doloso permanente”

El presidente del tribunal de Turín compara la estrategia del empresario suizo con el amianto con la llevada a cabo por Hitler para deportar judíos a Madagascar

Enviado especial Turín. El amianto es una sustancia cancerígena para el hombre. Así la clasifica el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, hoy día se puede ver como muchos trabajadores, sobre todo de la construcción, operan con este material sin prevención alguna. Ayer lunes comenzó en Sevilla el primer juicio colectivo por afectados de este material en España, en el que 26 extrabajadores de la empresa Uralita exigieron indemnizaciones por las enfermedades generadas tras el contacto con el también conocido como asbestos. Stephan Schmidheiny, ‘filántropo’, es un empresario que se ha hecho de oro en el negocio del amianto. Ahora ha sido condenado a 18 años de cárcel “por desastre ambiental doloso permanente”. Uno de los mayores expertos en amianto de Andalucía, Paco Puche, ha viajado a Turín (Italia) donde la semana pasada se celebró la segunda parte de este proceso judicial contra el magnate suizo. Lo que sigue es la crónica de Puche para los lectores de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

Stephan Schmidheiny, magnate mundial del amianto, condenado a 18 años de cárcel “por desastre ambiental doloso permanente”

EN el juicio de apelación, celebrado en Turín el pasado día 3, el magnate suizo del amianto vio cómo su pena incrementaba de los 16 años a los que fue condenado en primera instancia hasta a los 18 años de la nueva sentencia. Además, tendrá que pagar de forma inmediata a las víctimas o a sus familiares un importe por valor de 88 millones de euros, en concepto de indemnizaciones.

ESTA nueva pena se ha acercado a la máxima prevista para este tipo de delitos que es de 20 años (lo que pedía el ministerio fiscal). El pedir la máxima pena la justifica el fiscal diciendo que al leer de nuevo las sentencias del Tribunal Supremo en los casos más graves de desastres y muertes “me di cuenta de que no había nada comparable con el desastre que se revive en el curso de este juicio”. Ver más

El lumbago deja de ser indetectable

Un trabajador de Tecnalia coloca un prototipo del dispositivo Lumbia a un maniquí. | Araba Press

Una llamada en la puerta de la consulta del médico. –¿Qué le sucede? –Tengo lumbago.

Ante esta situación, tan típica en dependencias sanitarias, al facultativo no le queda otro remedio que creer a su paciente, asumir que su dolor muscular en la espalda es cierto y recetarle antiinflatorios o fisioterapia. Un problema que, pese a los inmensos y numerosos avances científicos en las últimas décadas, nadie había podido solucionar. Lumbia es un dispositivo que aspira a llenar ese gigantesco hueco de mercado. Mediante electromiografía, este producto ideado por Tecnalia permite detectar qué músculo de la espalda es el que dañado y dotar a los sanitarios de información útil para recetar el mejor tratamiento médico posible. En el futuro, también avisará al usuario cuando su postura sea perjudicial para la salud. De paso, sirve para detectar fraudes.

«Lumbia es un dispositivo implantable y no invasivo. Consta de una serie de sensores y actuadores que se colocan en la espalda a modo de parches, como electrodos de un electrocardiograma. Este sistema se encarga de monitorizar los músculos más importantes que tenemos en la espalda y de determinar si el funcionamiento y la postura de estos músculos es correcta o no. Esto se hace por electromiografía, la técnica consistente captar las señales eléctricas, en este caso de cada uno de los músculos. Esas señales eléctricas, por vía inalámbrica, se traslada al médico, que en un ordenador tiene todas las herramientas y el software para analizar los datos, conocer las causas de la dolencia, saber qué músculo es el afectado y recetar el tratamiento específico sobre esa parte afectada», resume Ignacio Manzanares, director de Salud de Tecnalia. Ver más

Nuevo proyecto del FA penaliza con cárcel el riesgo de accidente laboral

El texto de la ley de responsabilidad empresarial que fue modificado, incorpora el delito de peligro

Las modificaciones realizadas por el Frente Amplio (FA) en el proyecto de ley que otorga responsabilidad penal a los empresarios en caso de accidentes laborales tienen el objetivo de hacer más severa a la normativa. Según explicaron expertos en Derecho Laboral consultados por El Observador, con la nueva redacción los patrones podrán ir presos en caso de constatarse que incumplen con las normas de seguridad previstas por el Ministerio de Trabajo, mientras el texto anterior imputaba responsabilidad penal en caso de ocurrir la muerte o la lesión grave de un trabajador, pero no por el solo hecho de que falten elementos de prevención.

Mientras el articulado anterior determinaba la responsabilidad penal al ocurrir el fallecimiento o la lesión “grave” de un empleado, el nuevo texto de artículo único –que sustituyó al anterior de cuatro artículos– se basa en los delitos de prevención y de peligro. Esto implica que el hecho de incumplir con las normas de seguridad y prevención de accidentes laborales por parte de los empresarios es pasivo de penas con cárcel. Ver más

Proyecto obliga a firmas con más de 100 trabajadores a contar con sección para la prevención

Iniciativa legal contempla eliminar la distinción entre obrero y empleado, un aumento de los beneficios médicos y pensiones de invalidez, y una mayor fiscalización. El fortalecimiento del sistema de seguridad laboral anunciado el 1 de mayo por el Ejecutivo establece que las empresas con más de 100 trabajadores, incluidas las entidades públicas, deberán contar con un departamento de prevención de riesgos.

El Presidente Sebastián Piñera firmó ayer la iniciativa en una ceremonia que tuvo lugar en una industria de plásticos de San Bernardo, en la que participaron la ministra del Trabajo, Evelyn Matthei; el ministro de Salud, Jaime Mañalich, y los subsecretarios del Trabajo, Bruno Baranda, y de Previsión Social, y Augusto Iglesias.

La reforma a la Ley 16.744 del seguro sobre accidentes laborales y enfermedades profesionales, es parte de la agenda iniciada tras el accidente de la mina San José en 2010, dijo Matthei. Ver más

Un experto destaca que «por cada muerte que en accidente de trabajo se producen 21 por enfermedad profesional»

El presidente de Aspramur y vicepresidente de la Federación Nacional ASPA, Antonio Rosique, ha afirmado que «por cada muerte que se produce en accidente de trabajo se producen 21 muertes por enfermedad profesional y de cada euro que se invierte en prevención de riesgos laborales te retornan 5 euros por lo que invertir en prevención es invertir en la empresa».

Así lo ha manifestado durante su intervención en una mesa redonda en la que han participado, además, el jefe del área de Seguridad y Salud Laboral de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de la Región de Murcia, José Antonio Sanz; y el médico forense del Instituto de Medicina Legal de Murcia (subdirección Cartagena), Alfonso Sánchez, para debatir sobre siniestralidad laboral. Ver más