Vaca Muerta: ocho muertes por la flexibilización y la explotación laboral; YPF y Tecpetrol en la mira

En 15 meses se produjeron ocho muertes de obreros petroleros en Vaca Muerta. Los fallecidos son la cara más trágica del voraz sistema de flexibilización y superexplotación laboral. Esa cantidad de trabajadores muertos en los yacimientos es casi la misma registrada en los cuatro años que van de 2014 a 2017, y en apenas 24 meses se produjo el 30% de accidentes fatales ocurridos desde 2011. Los yacimientos de YPF y Tecpetrol concentran el mayor índice de mortalidad laboral.

Sumados a la víctima fatal producida en Chubut en marzo, ya totalizan 9 los obreros fallecidos en menos de dos años. Esa cifra representa casi un tercio de los 30 decesos suscitados en nueve años.

Las muertes de los obreros Maximiliano Francisco Zappia (24 años) y Cristian Nicolás Baeza (34 años) muestran el avance voraz de los ritmos de la explotación laboral y la flexibilización de las condiciones de seguridad con que las compañías del sector buscan maximizar la rentabilidad.

Ambas víctimas trabajaban para la contratista PECOM en el yacimiento Fortín de Piedra -localizado en Vaca Muerta- que opera la petrolera Tecpetrol del Grupo Techint.

Tras los dos nuevos decesos se vuelve a hablar de «fallas humanas» y «negligencia» como si se tratara de inculpar a los propios obreros. Resulta llamativo que se sugiera que un trabajador no le otorga valor a su propia vida.

Sabrina Fagan, pareja del fallecido Cristian Baeza y madre de dos hijos, publicó en Facebook: «Que no se ponga en tela de juicio un solo momento la pericia de Cristian para con su trabajo, y de su entrega y gusto por lo que hacía. Por lo que más sabía hacer. Lamentablemente hay situaciones ridículas y absurdas, al punto de ser increíbles, que generan estás desgracias. Desgracias evitables e irreparables».

Las miradas no deberían posarse solamente en las investigaciones judiciales que tratan de dilucidar lo acontecido con ambos obreros que pasaron a integrar la trágica lista de 8 muertes en Vaca Muerta durante los últimos 15 meses.

Bajar los costos laborales, aumentar la productividad e incrementar la multiplicidad de tareas en los yacimientos petroleros son los pilares fundamentales que impuso la flexibilización laboral en Vaca Muerta. Fue firmada por el gremio petrolero de Guillermo Pereyra, los principales empresarios del sector, el gobernador neuquino Omar Gutiérrez y el gobierno nacional de Mauricio Macri.

La «adenda» para la explotación de los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta fue anunciada por el macrismo como un gran logro para los obreros, que generaría trabajo y subiría la producción de petróleo y gas. Fuera de esas supuestas bondades quedan los últimos 8 petroleros muertos en los yacimientos y también sus familias. No hay ninguna duda de que aumentaron los casos fatales.

El formato de flexibilización de Vaca Muerta fue copiado del existente en los yacimientos no convencionales de Estados Unidos, donde funciona una cada vez más poderosa industria petrolera que agrupa a alrededor de 170 mil obreros. El dato impactante es que entre 2007 y 2018 se registraron 1.566 víctimas obreras fatales.

YPF y Tecpetrol, en la mira

En 2018 fueron cinco las muertes laborales en Vaca Muerta, y solo en poco más de cuatro meses de 2019 ya se produjeron tres. La mayoría de los fallecimientos se suscitaron en yacimientos operados por YPF y Tecpetrol, que son justamente las compañías con mejores resultados productivos en el sector de los hidrocarburos no convencionales neuquinos. Si la mayor productividad y competitividad equivalen a más muertes la ecuación deja de ser válida.

El presidente Mauricio Macri en Vaca Muerta junto al gobernador Omar Gutiérrez y los CEOs de YPF y Tecpetrol.

Cada vez que se produce lo que llaman «accidentes», sindicalistas, políticos y empresarios hacen llamados de atención, dicen que hay que mejorar las condiciones de seguridad y que se tomarán medidas para que no se produzcan más muertes en los yacimientos. En ocasiones los gremialistas amenazan con un paro. Ninguno de esos anuncios funciona ni funcionará mientras la maximización de la renta sea la prioridad por encima de la vida del trabajador.

Con los actuales ritmos de producción, que incluyen el incremento de las horas de trabajo (régimen de 2×1, con 14 días de trabajo y 7 de descanso) y el ingreso de múltiples empresas a las locaciones de los pozos al mismo tiempo se aceleran los riesgos y la fatalidad se disparó a niveles siderales. Casi el 30% de las muertes obreras en los lugares de trabajo desde 2011 se produjeron en menos de un año y medio.

Vaca Muerta es presentada por el macrismo como el modelo a seguir en la Argentina, tanto en los productivo como en lo laboral, alardeando de la baja de costos y la mayor rentabilidad obtenida por el sector empresario. Más que un modelo productivo petrolero, Macri, Cambiemos y el establishment buscan que así sea el mercado laboral argentino, que el país se transforme en Vaca Muerta. Allí está centrada la discusión de fondo en el país.

En verdad, las 8 muertes de Vaca Muerta muestran que la flexibilización laboral tiene una estrecha vinculación con la fatalidad y que esas vidas obreras perdidas no se pueden justificar en función de la ganancia y la voracidad empresaria que cuenta con la complicidad sindical.

Una cosa es trabajar y producir, otra es hacerlo sin contemplar la seguridad y morir en el intento. Por buenos que puedan ser los salarios, la vida debe estar por encima de la rentabilidad.

Las últimas muertes de obreros petroleros en Vaca Muerta

Maximiliano Francisco Zappia y Cristian Nicolás Baeza: 5 de mayo de 2019 en Sauzal Bonito, entre Añelo y Cutral Co (Neuquén)

Obreros de 24 y 34 años respectivamente que trabajaban para la contratista PECOM en el yacimiento Fortín de Piedra que opera la compañía Tecpetrol.

Desde el Gobierno neuquino y el sindicato petrolero se indicó que «el deceso de los operarios sucedió mientras realizaban una recorrida por la planta en una pileta de purga». Las primeras versiones dan cuenta de que «uno de los operarios caminaba en un sector prohibido, sobre un tanque donde se separa la gasolina del agua, cuando se dio vuelta una tapa y cayó dentro. Su compañero habría tratado de rescatarlo, pero cayó también. Se desconoce si se ahogaron sumergidos en el líquido o fueron afectados por los gases y se desmayaron».

Marcelino Ariel Sajama: 17 de marzo de 2019 en Rincón de los Sauces (Neuquén)

Trabajador de 41 años que cumplía funciones para la empresa la contratista Clear Petroleum en el área Aguada del Chivato operada por la compañía Medanito.

Una falla de una válvula de achique provocó la explosión que le generó la muerte al obrero. Desde el sindicato petrolero neuquino, Marcelo Rucci relató que «en los últimos 20 días hubo tres accidentes en el que resultaron lesionadas cuatro personas. Tres con quebraduras y un cuarto al que hubo que amputarle un dedo».

Mario Segura: 1 de noviembre de 2018 en Plaza Huincul (Neuquén)

Obrero de 28 años que trabajaba para la contratista Venver en el yacimiento Octógono que controla YPF. Fue aplastado por una válvula que cayó desde once metros sobre su cabeza.

Miguel Angel Chocala Fernández: 17 de agosto de 2018 en Añelo (Neuquén)

Operario de 35 años en el área Bajada del Palo para la contratista Nabors que opera Vista Oil & Gas. Fue aplastado por una llave de enroscar y torquear de aproximadamente 400 kilos que se desprendió y le cayó encima desde una altura de dos metros.

Daniel Torres: 10 de julio de 2018 en Añelo (Neuquén)

Trabajador de 35 años que cumplía funciones para la contratista Omega en el yacimiento La Rivera, operado por YPF. Dos obreros se incendiaron cuando se prendió fuego una pileta separadora y Torres falleció días después por las quemaduras que había sufrido.

Julio César Sánchez: 22 de mayo de 2018 en Cutral Có (Neuquén)

Operario de 35 años que murió aplastado por una piedra cuando trabajaba para la contratista UGA de perforaciones sísmicas en un yacimiento en la zona de Rincón del Mangrullo, operado por YPF y Pampa Energía.

César Poo: 14 de febrero de 2018 en Catriel (Río Negro)

Obrero de 46 años que murió de un fuerte golpe en el pecho mientras manipulaba una enorme llave en el equipo de perforación trabajando para la contratista Ensign en el yacimiento Aguada Salada, que opera Tecpetrol.

Agustín Navarrete: 3 de septiembre de 2017 en Añelo (Neuquén)

Trabajador de 56 años enrolado en la UOCRA que falleció de un infarto en el área Fortín de Piedra, que opera Tecpetrol. Según sus compañeros el obrero estuvo «más de 40 minutos agonizando» antes de recibir atención médica y morir en el mismo yacimiento.

Los últimos dos fallecimientos en Chubut

Hugo Labra Rojas: 19 de marzo de 2019 en Cerro Dragón (Chubut)

Obrero de 53 años que desempeñaba funciones de mantenimiento eléctrico y murió electrocutado en la zona de Valle Martín para la contratista PECOM, en el yacimiento Cerro Dragón que opera Pan American Energy. Según se relató desde el sindicato, el trabajador -que estaba a punto de jubilarse- se encontraba «terminando un tendido eléctrico y uno de los cables se desprendió, provocando el deceso automático».

Cristián Gutiérrez: 27 de agosto de 2015 en Comodoro Rivadavia (Chubut)

Obrero de 36 años que trabajaba como cañista y soldador para la contratista Justo Otero e Hijos en el yacimiento El Tordillo, que opera Tecpetrol, del Grupo Techint. Gutiérrez murió quemado cuando explotó una cañería de gas que además dejó gravemente heridos a los trabajadores Roberto Araneda y José Luis Guinao y Roberto Villarroel.

https://www.elextremosur.com/nota/20198-vaca-muerta-ocho-muertes-por-la-flexibilizacion-y-la-explotacion-laboral-ypf-y-tecpetrol-en-la-mira/?fbclid=IwAR1vqtsBkeLvwsaEM2yZvNO-tp9Dc23x-9L1oIWPwm8flTfAUrVAnBMWcno#galleryzoomv05014v33

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