Un sujeto de 39 años que estaba trabajando como capataz en una obra en construcción de City Bell está acusado de empujar a uno de sus albañiles de una altura de cinco metros tras enojarse porque no le gustó como quedó la losa que había terminado.
Más de noventa minutos de trabajo le demandó a los miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de nuestra ciudad el rescate de un trabajador que había caído en el foso de una de las norias de la Cooperativa Agrícola de Cascallares.
El repartidor, que tenía 48 años, sufrió varios traumatismos y entró en parada cardiorrespiratoria. Efectivos del SAMUR intentaron reanimarle durante 30 minutos sin éxito.
Desde la compañía han asegurado que «la persona fallecida no estaba registrada ni operaba a través de la app de Glovo«, por lo que podría estar trabajando para otra empresa como Uber Eats o Deliveroo y llevar la bolsa de Glovo. Otra de las posibilidades es que el motorista sí trabajara para Glovo, pero no directamente, sino que hubiera alquilado la cuenta que pertenecería a otro titular.
Técnico murió tras sufrir una descarga colocando un acondicionador de aire
Matías Rojas era un técnico electricista que residía en el barrio Villa del Carmen de la ciudad Capital. Falleció, al sufrir un accidente laboral cuando colocaba un acondicionador de aire en un departamento.
Días atrás, Rojas y su compañero de trabajo identificado como Joaquín Cano de 30 años residente en el barrio Bosco II había sido contratado por una joven de 27 años, para colocar el artefacto en un departamento. Tras comprar los materiales de instalación y acordar el precio de la mano de obra de la instalación, pactaron que el trabajo se realizaría el viernes (ayer).
Ocurrió este martes por la mañana en el norte de la ciudad. El hombre tenía 38 años y hacía diez que trabajaba en la Empresa Provincial de la Energía
Un operario de la Empresa Provincial de la Energíafalleció este martes pasado el mediodía luego de caer del techo de un galpón ubicado en el noroeste de la ciudad, en Francisco Aroca al 9700. El accidente se produjo mientras realizaba trabajos para la compañía eléctrica.
Centenares de precarias fábricas clandestinas instaladas en Marruecos producen para las multinacionales españolas. En una de ellas ha ocurrido el peor accidente laboral en la historia reciente de Marruecos.
Hasta ahora se contabilizan 28 muertes en la fábrica clandestina de Tánger, 18 de ellas mujeres y varias de las víctimas eran de la misma familia. Situado en el subsuelo de una casa residencial, donde trabajaban un total de 40 personas, el taller quedó inundado por las intensas lluvias y se produjo un cortocircuito que causó las muertes. Otro de esos desastres anunciados, perfectamente evitables, resultado de la explotación capitalista y la búsqueda de beneficios a costa de la vida.
La industria textil es la primera fuente de empleo de Marruecos, con más de 190.000 puestos de trabajo, la mayoría mujeres, siendo un 54% perteneciente al “sector informal”. Muchas pequeñas fábricas y talleres se encuentran en los sótanos de los barrios de Tánger.