¿Quién puede imaginar que un gesto tan tierno como un abrazo puede llevar a una persona a morir de cáncer? Parece inverosímil, pero pasó.
Un químico que él traía en el mameluco de trabajo le causó un cáncer mortal. Un tribunal británico sentenció a la empresa responsable a pagar una cifra millonaria como indemnización a la familia, luego de que comprobaran que la mujer había fallecido por causa del asbesto pegado en la ropa de la fábrica donde su marido trabajaba. Ver más



