“Los doctores dicen que es un milagro que esté vivo, yo sólo sé que soy afortunado; volví a nacer”, asegura Felipe Baeza Villegas, de 51 años de edad, mientras médicos del hospital regional de alta especialidad de Zumpango, Estado de México, inspeccionan la evolución de su brazo y pie izquierdos, luego de haber sido destrozados a causa de una descarga eléctrica mientras pintaba una vivienda en el pueblo de El Rosario, en Cuautitlán Izcalli.
De acuerdo con Felipe, la vivienda iba a ser habitada por él y su familia a fin de ahorrarse el pago de la renta, pues la economía familiar es limitada.
El pasado 24 de abril con rodillo en mano y una cubeta con pintura, el mexiquense comenzó a pintar la vivienda, a pesar de que a un metro de distancia del inmueble cruzaban unos cables de alta tensión.
“A la hora de que me voltee fue cuando sentí la descarga, no sentí nada, no me desmayé, todo el tiempo estuve consciente, hasta que llegamos aquí al hospital y me empezaron a atendieron los doctores”, relató Felipe.