Personas y vehículos quedan sobre la vía por decisión o imprudencia y al conductor le es imposible evitar pasarles por encima

“Víctimas obligadas”. Así describen dos profesionales de las ciencias médicas la situación que atraviesan los maquinistas cuando una persona (a pie o en un vehículo, por imprudencia o decidida a quitarse la vida) queda sobre las vías y ellos, al mando de la locomotora, con absoluto conocimiento de las consecuencias, deben continuar la marcha porque es imposible clavar los frenos del tren. Aunque no son culpables del hecho fortuito, que se desencadena por acción de un tercero, los conductores terminan afectados y se sienten responsables. ¿Cómo afrontan este trance? La tensión que sufren tras una colisión es tal, que el trastorno de estrés postraumático fue reconocido como una enfermedad laboral.
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