La que era una tranquila salida familiar se convirtió en un gran susto cuando al pequeño Martín se le incrustó el pie en una de las 52 escaleras eléctricas, del centro comercial Santafé de Medellín.
Esa tarde del domingo 11 de septiembre, el niño de seis años tenía puestos unos crocs, zapatos zuecos elaborados de croslite, material similar a la goma.
Gerardo, su padre, no vio a nadie que detuviera la escalera en el momento del accidente, por lo que cree que fue un ángel el que lo salvó puesto que él tenía el pie encorvado e incrustado en el borde.






