
En 2013, una familia en Laishevo, Rusia, sufrió una tragedia devastadora cuando cuatro miembros colapsaron y murieron tras entrar a un sótano lleno de papas en descomposición. La única sobreviviente fue una niña de ocho años que quedó huérfana. Este caso pone en evidencia un peligro poco conocido, pero mortal: los gases tóxicos generados por papas podridas.
Ver más



