
Un escándalo judicial sacudió el proceso legal contra la corporación 3M por la explosión mortíferal de 2020 en Houston, tras revelarse que uno de sus peritos expertos utilizó inteligencia artificial para elaborar la totalidad de su informe de defensa. La parte demandante sospechó del uso de IA durante la fase de presentación de pruebas y obtuvo una orden judicial para acceder a los registros del ingeniero Josh Autenrieth.
Las 350 páginas de transcripciones entregadas mostraron que Autenrieth introdujo indicaciones explícitas a ChatGPT para redactar un informe que eximiera al 100 % a 3M de responsabilidad en la tragedia. Asimismo, se descubrió que el perito subió documentos confidenciales y fotos del sensor de gas objeto del caso para solicitar que la IA interpretara las evidencias.
El caso sienta un precedente legal crucial al demostrar que el historial de conversaciones y los prompts de herramientas de IA pueden ser citados como prueba durante la fase de descubrimiento procesal, exponiendo faltas éticas y vulnerabilidades operativas en el ámbito jurídico.
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