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Una prueba para medir la seguridad desencadenó la explosión de Chernobyl

El 26 de abril de 1986, a la 01H23, el reactor número 4 de la central soviética de Chernobyl, en el norte de Ucrania, estalló durante una prueba para revisar su seguridad, provocando la mayor catástrofe nuclear civil hasta la fecha.

La prueba se inició a las 01H23m04s, y requirió una parada planificada del reactor. Poco antes de que terminara este minuto fatal, se produjo un aumento incontrolado de potencia, que provocó dos explosiones, seguidas de varios incendios.

Las investigaciones revelaron errores de manipulación y de la concepción del reactor soviético, de tipo RMBK.


«1H24: fuertes golpes. Las varillas del sistema de gestión y de protección se han parado», escribió en su diario un ingeniero encargado del reactor.

El corazón del reactor quedó destruido y una nube altamente radiactiva se elevó hacia el cielo. Una parte cayó alrededor de la central, pero el viento se llevó elementos radiactivos hacia otras regiones de Ucrania, Bielorrusia, Rusia y hasta Europa occidental.

En la central, la explosión mató a un empleado. Su cuerpo nunca fue hallado. Otro murió horas más tarde en un hospital. Los primeros bomberos que llegaron para impedir que el fuego se propagase al reactor contiguo, el número 3, quedaron expuestos a una radiación enorme.

Veintiocho personas fallecieron en las semanas siguientes, a causa de las radiaciones demasiado elevadas.

Ante la catástrofe, las autoridades soviéticas optaron por el silencio, aunque ello dejara expuesta a la población.

La evacuación de Pripiat, una ciudad de 48.000 habitantes -entre los que se contaba el personal de la central-, situada a tres kilómetros de Chernobyl, se llevó a cabo el 27 de abril a primera hora de la tarde, un día y medio después de la explosión.

El mundo sigue ignorando todo lo que sucedió en esa tragedia. La alerta fue dada dos días después, el 28 de abril, por Suecia, que observó un nivel de radiactividad inusual. La agencia de información oficial soviética TASS publicó una primera información e indicó esa misma noche que un «accidente» se había producido en Chernobyl, en un lacónico despacho de cinco frases.

Sólo los círculos más cercanos de los dirigentes soviéticos conocían la magnitud de la catástrofe.

En Ucrania reinó la ley del silencio. Para el tradicional desfile soviético del 1º de mayo, los alumnos marcharon por las calles de Kiev como cada año, como si nada hubiese sucedido, mientras el viento que se había levantado la víspera traía hacia la capital una nube radiactiva.

Los soviéticos tuvieron que esperar hasta la primera semana de mayo para recibir consejos de protección por parte de las autoridades.

El jefe del Estado, Mijail Gorbachov, permaneció en silencio y no compareció en público hasta el 14 de mayo. Cerca de tres semanas después de la catástrofe, las autoridades decidieron finalmente enviar a la mayoría de los estudiantes de Kiev a centros de reposo y autorizaron a las madres a tomar asueto en sus trabajos.

Las autoridades intentaron en vano derramar agua en el reactor, antes de verter desde helicópteros unas 4.000 toneladas de sacos de plomo y arena sobre la central destruida.

El reactor dañado fue enfriado en mayo, lo que permitió taparlo con una capa de hormigón, terminada seis meses más tarde.

Los otros tres reactores de Chernobyl funcionaron hasta que la última unidad fue parada en diciembre de 2000, debido a la presión de la comunidad internacional.

Tras años de vacilación, las obras para construir una nueva capa más segura sobre el reactor afectado empezaron a finales de 2010. Está previsto que finalicen en 2015.

Fuente: http://noticias.terra.com.pe

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